Dolarización y criptomonedas: A 2 años de la segunda reconversión monetaria

El pasado 20 de agosto de 2020 se cumplieron 2 años de la segunda reconversión monetaria experimentada por Venezuela en su historia económica. Los efectos de esta medida, lejos de corregir la grave distorsión de la moneda, más bien la acrecentaron al prácticamente pulverizar el poder de compra del bolívar, desapareciendo su capacidad de ahorro y reserva de valor, dejando así el camino abierto a cualquier moneda, divisa, medio de pago (físico o no), que represente más valor para los venezolanos en el mercado real. Por eso, dólares americanos, euros, pesos colombianos, reales brasileros, oro, trueque y criptomonedas (nacionales y extranjeras), se han hecho presentes en una economía ampliamente devastada.

Las economías inflacionarias que llegan a hiperinflación, son en primera instancia el reflejo de una deficiente aplicación de políticas económicas por parte del gobierno de turno. Pero también son muestra de la ausencia en la armonización de las políticas monetaria y fiscal, como parte de la coordinación macroeconómica que todo país debe llevar en manos del banco central y su gobierno. Es por esta razón que cuando la improvisación y falta de criterio técnico-económico están a la orden del día, surgen propuestas que, lejos de solventar el problema de base, lo potencian.

En la historia de América latina varios gobiernos acudieron a la “conversión monetaria” o “cambio de moneda” –porque es así como realmente se llama-, por diversas razones, y en la mayoría de los casos como parte de una política económica de ajuste estructural, ante los continuos déficits fiscales ocasionados por la deficiente gestión de la política económica de sus gobernantes. Lo importante acá es que este “cambio de moneda” se asume como parte de un grupo mayor de herramientas económicas, y no como la “acción correctiva principal”, porque por sí sola no puede hacerles frente a problemas estructurales de gran calibre.

El bolívar es la moneda de curso legal en Venezuela desde el año 1879, cuando se establece como unidad de cuenta por Decreto el 31 de marzo durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, quién consolidó así el régimen monetario, creando el “bolívar de plata” como unidad monetaria de Venezuela. El mismo Decreto prohibió la circulación de monedas extranjeras, que, en lo sucesivo, sólo se admitirían en calidad de mercancía según su contenido y peso metálico. Esta acción creó el espacio para que nuestra moneda fuese el medio de intercambio oficial de una Venezuela agraria, que daba algunos pasos hacia la creación de su propio sistema financiero y desarrollo industrial.

Luego de 127 años, 11 meses y 5 días del Decreto de Guzmán Blanco, el 6 de marzo de 2007, se publica en Gaceta Oficial Nro. 38.638, el Decreto Nro. 5.229 con rango, valor y fuerza de Ley de Reconversión Monetaria (primera reconversión), proyecto adelantado por la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional, el cual se fijó como objetivos: 1.- Facilitar procedimientos contables del gobierno, empresas financieras y no financieras. 2.- Reducir los costos transaccionales en el sector servicios. 3.- Dejar atrás las consecuencias del historial de inflaciones más altas del país. 4.- Reforzar la confianza en el signo monetario. y 5.- Eliminar el impacto inflacionario del “redondeo por escasez de sencillo”, que se tradujo finalmente en eliminar 3 ceros (000) nominalmente de todos los ingresos, gastos, costos, precios, inversiones, etc., en la economía nacional, es decir, a partir del 01/01/2008 -entrada en vigencia del Decreto Nro. 5.229 – 1.000,00 Bs. de 2007 pasarían a ser 1,00 BsF. (Bolívar Fuerte).

Las estadísticas macroeconómicas de la Venezuela del 2007 se encontraban con un PIB de 8,8%, un Gasto Público de 34,90% del PIB, una Liquidez Monetaria (M2) de Bs.153.224.597M, una Inflación acumulada de 22,5% y un tipo de cambio de 2.150,00 Bs/USD, según cifras oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV). Si bien ya había control de cambio y control de precios, también había producción de bienes y servicios nacionales y los niveles de ahorro y consumo del venezolano se mantenían en un nivel aceptable. Lo que nos hace preguntar: ¿Por qué optar por una reconversión monetaria en estas condiciones? ¿Solo para facilitar procedimientos contables y reducir costos transaccionales? ¿Cumplir con los términos del Acuerdo Anual de Política Económica no era suficiente?

Y es que tan solo con ver el comportamiento de la inflación en el año 2008 – tal y como se muestra en el gráfico Nro. 1-, podemos darnos cuenta del resultado inicial de la aplicación de esta medida, que ocurre fuera de un plan de ajuste macroeconómico con orientación al impulso de la actividad productiva interna.

Fuente: BCV/Cálculos propios

 

En este gráfico podemos apreciar la variación existente entre los precios de la canasta de bienes y servicios para los meses de enero 2007 a diciembre 2008, la cual alcanza un 81,86%, creciendo a un ritmo promedio intermensual de 3%; situación que bien puede explicar la tendencia al alza del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el año 2007, y del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) para el año 2008, quienes acumularon 22,5% y 30,9% de inflación, respectivamente, según datos del BCV, mostrando claramente la ineficacia de la “Reconversión Monetaria” por sí sola -en su primera aplicación-, y lo desacertada de la medida al no cumplir su principal objetivo: disminuir la inflación.

 

Es así como 139 años, 4 meses y 19 días después del Decreto de Guzmán Blanco, pero 8 años, 7 meses y 19 días luego de entrada en vigencia de la primera reconversión monetaria, el gobierno acude a una nueva “reconversión monetaria”, ahora en peores condiciones económicas que las del 2007; esto se tradujo en un PIB de -12% al cierre de 2017, luego de 4 años consecutivos de una capacidad productiva en caída libre, una liquidez monetaria (M2) que ascendió un 1.069% durante el año 2017, una inflación acumulada BCV de 862,60%, cifra muy diferente a la arrojada por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, ubicada en 2.616%, y un tipo de cambio no oficial promedio de 29.885,00 BsF. (que en términos del año 2007 serían 29.884.666,00 Bs.)

 

En esta oportunidad, el otrora “Bolívar Fuerte” (BsF.), se transforma en un “Bolívar Soberano” (BsS.), eliminando nuevamente de la economía varios ceros, en este caso 5 para ser exactos, sumando ya 8 ceros menos (00.000.000). Todo esto generó -como la primera vez- un nuevo cono monetario, que en este caso incluyó monedas de 0,50 céntimos y 1 Bolívar Soberano -primeras víctimas de la hiperinflación-, además de una nueva colección de billetes de 2 a 500 Bolívares Soberanos, que tan solo 9 meses y 22 días después de esta segunda reconversión, perdieron totalmente su poder de compra, debido a que fue necesario -como en la primera reconversión- ampliar el cono monetario, ahora con billetes de 10.000,00 Bs., 20.000,00 Bs. y 50.000,00 Bs., que desde el 15/02/2019 se vuelven a denominar Bs. y no BsS. según disposición del Directorio BCV publicado en la Gaceta Oficial Nro. 41.587.

 

En este sentido, si al tipo de cambio oficial BCV del día 20/08/2020 296.769,19 Bs,/USD -2 años exactos después de la segunda reconversión-, le devolvemos el efecto de estos cambios monetarios, resultaría que para adquirir 1 USD, harían falta 26.976.919.000.000,00 Bs., es decir, Veintiséis billones, novecientos setenta y seis mil novecientos diecinueve millones de bolívares. Esto a todas luces deja en clara evidencia la ineficacia de la medida de reconversión monetaria, profundizando aún más la crisis del bolívar, que si bien sigue siendo la moneda de curso legal en Venezuela por el artículo Nro. 318 constitucional, deja de ser la moneda funcional en términos reales de mercado.

 

En este sentido, según datos del más reciente estudio de medios de pago de la empresa Econalítica (julio 2020), en Venezuela se realizan más transacciones en divisas que en moneda nacional, de las cuales un 51, 4% se hacen en efectivo, 30,6% se hacen por Zelle u otros medios digitales, 17% ocurren vía tarjetas internacionales y 1% se hacen por transferencias. De igual forma, según cifras de la empresa Olmos Group Venezuela (OGV), entre el 01/01/2020 y el 18/08/2020 se intercambiaron 17.064,27 bitcoins (BTC), por la plataforma de Localbitcoins.com, equivalentes a 149.164.723,78 USD o 25.980.826.737.562,00 Bs. (veinticinco billones novecientos ochenta mil ochocientos veintiséis millones setecientos treinta y siete mil quinientos sesenta y dos) afectados por las 2 reconversiones monetarias, es decir, con 8 ceros menos. De igual forma, según datos del BCV, el canal de pago digital (pago móvil) representa 16% de las transacciones bancarias en Venezuela entre enero y abril de 2020 (último dato disponible), con un total de 286,9 millones de operaciones, lo que significa un aumento de 348% con respecto al mismo periodo del año 2019.

 

En este mismo orden de ideas, el uso creciente de medios de pago digitales alternativos al bolívar, así como también la mayor penetración de plataformas de intercambio P2P y casas de intercambio virtuales (nacionales y extranjeras), reguladas o no por el BCV, Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (SUDEBAN) o Superintendencia de Criptoactivos y Actividades Conexas (SUNACRIP), están cambiando paulatinamente la forma como los venezolanos cubren sus necesidades en los mercados. Eso es así porque desde el año 2013, hay evidencias en el país del uso de Bitcoin y altcoins como medios de pago en pequeños mercados de sectores económicos específicos (tecnología, video juegos, desarrollo de software), y es una tendencia que con el paso del tiempo lejos de aminorarse, está creciendo y llegando a otros espacios y sectores económicos.

 

Como podemos observar, la economía venezolana experimenta un cambio en el uso y adopción de medios de pago, mostrando una hibridación en las diversas opciones disponibles, ante la escasez de bolívares físicos que también ocurre en medio de toda la distorsión de la política económica general. A este escenario se le debe sumar la pérdida de confianza que el venezolano común tiene respecto de las instituciones que llevan la actividad económica nacional, porque no solo la hiperinflación pulveriza el poder de compra de cualquier salario, sino también el valor del trabajo que ese salario representa, siendo la protección de la moneda y su valor interno y externo responsabilidades incumplidas por parte del banco central.

 

Finalmente, no es posible recuperar la economía de un país con medidas accesorias que no atacan de raíz el problema estructural que se tiene. Solo con un plan de ajuste económico que extraiga el excedente de liquidez, recorte el gasto social innecesario, incentive, potencie y recupere el aparato productivo, levante progresivamente los controles, sincere el valor de la divisa y redefina su política de endeudamiento interno y externo, se estará en el camino de la recuperación paulatina de la economía y de su moneda.

Econ. Aarón I. Olmos R. Esp. MSc.

CEO Olmos Group Venezuela

Profesor Invitado IESA

 


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *